De los demás colegios menores que existieron en Salamanca solo quedan restos, más o menos valiosos. Algunos han sido incorporados acertadamente a edificios modernos, como los del Colegio de San Pelayo, fundado en 1556 por don Fernando Valdés, arzobispo de Sevilla e Inquisidor General, en el que intervinieron los arquitectos Rodrigo Gil de Hontañón y Pedro Gamboa. Sus colegiales eran conocidos por “los verdes”: el color de su manto y beca.
Me parece algo muy conveniente y adecuado recordar en estas páginas informaciones respecto a la epidemia gripal de 1918, que recorrió toda España ese año, porque en este 2018 se cumple el centenario de aquella. Esta enfermedad produjo una mortandad tan considerable que dejó clara huella en la estadística demográfica de la segunda década del siglo XX, además de tristísimas secuelas humanas.
El Colegio de Calatrava fue fundado en 1552, refrendando sus constituciones el emperador Carlos V, y en principio estuvo localizado en un modesto edificio de la calle de San Pablo. En 1717 se iniciaron las obras del edificio actual, situado en la calle del Rosario, al sureste del convento de San Esteban, frente a la iglesia de Santo Tomás Cantuariense, no muy alejado de la antigua muralla.
“Comenzó su andadura atendiendo a pacientes afectados por la peste negra, enfermedad que se extendió con
rapidez por toda la Península y que llegó a Salamanca en 1348”
Por razones personales fáciles de entender, para mí tiene un valor especial el relato de las vivencias que me evoca la Hospedería de Fonseca, casi todas de índole emotiva, como para tantos otros colegas que estudiaron Medicina en la segunda mitad del siglo pasado en Salamanca. En efecto, entre otros destinos fue sede de la Facultad de Medicina y en las postrimerías del siglo pasado viví las reformas y amplia rehabilitación que se llevó a cabo en el edificio, hasta llegar a tener el aspecto que ofrece en la actualidad
“El ginecólogo, que procura disminuir los sufrimientos en el nacimiento sin poner en peligro ni a la madre ni al niño y sin menoscabar los lazos del afecto maternal” (Pío XII, discurso)
“El Hospital de Nuestra Señora de la Paz atendía a los mismos enfermos que el de Santa María la Blanca, es decir, pacientes sifilíticos y de otras enfermedades venéreas en situación terminal”
Larga ha sido la espera para los médicos que querían cambiar de destino, y largo y difícil será el proceso para adaptar los servicios del Hospital, sobre todo los más especializados, con el concurso que afecta a 207 especialistas de la plantilla y cuya resolución culminará antes del verano, cuando lo lógico hubiera sido hacerlo de forma paulatina
Este colegio se edificó sobre un terreno situado entre las puertas de San Bernardo y de San Hilario o Postigo Ciego, a escasos metros de la cerca nueva y bastante alejado, por tanto, del edificio histórico de la Universidad. Fueron cedidos por el convento de San Francisco a don Alonso de Fonseca III, arzobispo de Toledo, y en 1524 se inició la construcción según proyecto de Diego de Siloé, con el asesoramiento del humanista Pérez de Oliva, rector de la Universidad. En él intervinieron maestros de la talla de Diego de Cobarrubias y Juan de Álava; éste último dejó la mejor muestra de su talento en el impresionante claustro.
“El ginecólogo, que procura disminuir los sufrimientos en el nacimiento sin poner en peligro ni a la madre ni al niño y sin menoscabar los lazos del afecto maternal” (Pío XII, discurso)