Este médico salmantino, catedrático en Zaragoza y Madrid, destacó como una de las mentes más privilegiadas de la Cirugía en la primera mitad del siglo XX Entre los frutos de la medicina salmantina de la primera mitad del siglo XX seguimos encontrando auténticas autoridades en sus respectivos campos. Si hace algunos números era José Estella
El autor repasa en este artículo la historia de los cementerios de la ciudad y su papel en la salud pública salmantina
El autor nos acerca en esta segunda parte del artículo a los detalles de la vida de los jóvenes que se encargaban del canto en la Catedral
Pocos meses después de que se proclamara la II República, la solemne apertura del curso 1931-1932 en la Universidad de Salamanca corrió a cargo de Casimiro Población, el catedrático de Ginecología y Obstetricia del que ya hablamos en esta sección el número pasado.
El autor repasa la historia de la institución que formaba a los estudiantes, entre ellos de Medicina, que cantaban los Oficios en la Catedral
Volvemos a las aulas de la Facultad de Medicina de Salamanca para rescatar, en esta ocasión, la figura del ginecólogo Casimiro Población Sánchez (Salamanca, 1885 – Madrid, 1940), íntimo amigo de nuestro anterior invitado Agustín del Cañizo García, con el que compartió inquietudes académicas, profesionales e ideológicas en la Salamanca de principios del XX.
El autor cuenta la historia que tuvo como protagonistas a la madre del comunero Pedro Maldonado y a Francisco Solís, afamado doctor del XV
Dedicamos un segundo número a la figura de Agustín del Cañizo García. En él, tras un breve repaso a su nueva etapa en Madrid al abandonar Salamanca, reproduciremos algunas de sus máximas de vida y algunas de las opiniones que suscitó entre discípulos, colaboradores y compañeros.
El 25 de abril de 1935 se pone la primera piedra del sanatorio antituberculoso con mayor capacidad de España. Un hospital con 500 camas, que al final quedaría en 601, se situaba a menos de tres kilómetros de la carretera de Salamanca a Ciudad Rodrigo. Las obras iban a buen ritmo cuando estalla la guerra y es nombrado el general Severiano Martínez Anido, que durante muchos años daría su nombre al centro, presidente del Patronato Nacional Antituberculoso. La Diputación Provincial se dirige a la Dirección General de Prisiones para solicitar la concesión de brigadas de reclusos, que permitiese seguir con la construcción, petición que aprueba dicha institución a finales de mayo de 1937.
El profesor Cañizo obtuvo la Cátedra de Patología Médica de Salamanca con 27 años, los mismos que permaneció en ella