Las órdenes militares tuvieron una fuerte presencia en Salamanca. Pero, así como de los Templarios solamente conocemos su ubicación en lo que hoy es convento de las Isabeles, sin embargo la Orden de los Caballeros Hospitalarios fue dejando un intenso rastro por la ciudad y la provincia, de forma que todavía hoy podemos disfrutar de su legado y de muchos de los lugares salmantinos colonizados por aquellos frailes guerreros.
En 1932 consiguió la Cátedra de Cirugía de la Universidad Central, desde la que desplegó una importante labor asistencial e investigadora
El autor continúa en esta segunda parte la historia del camposanto salmantino a partir del siglo XIX
Este médico salmantino, catedrático en Zaragoza y Madrid, destacó como una de las mentes más privilegiadas de la Cirugía en la primera mitad del siglo XX Entre los frutos de la medicina salmantina de la primera mitad del siglo XX seguimos encontrando auténticas autoridades en sus respectivos campos. Si hace algunos números era José Estella
El autor repasa en este artículo la historia de los cementerios de la ciudad y su papel en la salud pública salmantina
El autor nos acerca en esta segunda parte del artículo a los detalles de la vida de los jóvenes que se encargaban del canto en la Catedral
Pocos meses después de que se proclamara la II República, la solemne apertura del curso 1931-1932 en la Universidad de Salamanca corrió a cargo de Casimiro Población, el catedrático de Ginecología y Obstetricia del que ya hablamos en esta sección el número pasado.
El autor repasa la historia de la institución que formaba a los estudiantes, entre ellos de Medicina, que cantaban los Oficios en la Catedral
Volvemos a las aulas de la Facultad de Medicina de Salamanca para rescatar, en esta ocasión, la figura del ginecólogo Casimiro Población Sánchez (Salamanca, 1885 – Madrid, 1940), íntimo amigo de nuestro anterior invitado Agustín del Cañizo García, con el que compartió inquietudes académicas, profesionales e ideológicas en la Salamanca de principios del XX.
El autor cuenta la historia que tuvo como protagonistas a la madre del comunero Pedro Maldonado y a Francisco Solís, afamado doctor del XV