Afortunadamente ya han pasado al olvido algunos de los graves problemas con que los médicos tenían que enfrentarse al inicio de su profesión como médicos titulares de un lugar. Asuntos más difíciles precisamente por cuanto venían dados ya al comienzo de su carrera, ya en el momento de un traslado y de nueva toma de posesión de una plaza titular.
Las órdenes militares tuvieron una fuerte presencia en Salamanca. Pero, así como de los Templarios solamente conocemos su ubicación en lo que hoy es convento de las Isabeles, sin embargo la Orden de los Caballeros Hospitalarios fue dejando un intenso rastro por la ciudad y la provincia, de forma que todavía hoy podemos disfrutar de su legado y de muchos de los lugares salmantinos colonizados por aquellos frailes guerreros.
Alteramos en este número el dulce anonimato que concede una jubilación aderezada con sanas y gratificantes aficiones como la pintura. Nos ocupa la figura de Rafael Sastre Martín, que tras una larga conversación nos demuestra que ese ‘san Benito’ de mal genio, no es para tanto. Al contrario, colaborador, cercano, sincero, preciso y con una cabeza muy bien amueblada, nos va desgranando una trayectoria a la que no quiere darle más importancia de la que tiene. Salamanca Médica, considera, no obstante, que es de justicia recuperar la voz de figuras de este tipo, que en su área, marcaron una etapa importante de la medicina salmantina. Lean con atención, hay mensajes para todos.
Los recursos humanos son el principal activo de que dispone la sanidad pública española, todo el mundo acepta que si nuestra sanidad está considerada una de las mejores del mundo, es debido fundamentalmente al buen hacer y al sacrificio de sus profesionales. Sin embargo, las diferentes administraciones han descuidado de forma suicida este apartado. Las consecuencias son graves, la desmotivación de los trabajadores del sistema es uno de los problemas más importantes a los que debe enfrentarse hoy nuestra sanidad para poder seguir disfrutando de la situación que ahora ocupa. Esta desmotivación es especialmente perceptible en el colectivo de los médicos hospitalarios, a ella contribuye, sin lugar a dudas, la alta edad media de los que tienen plaza en propiedad (por encima de los 50 años) y la inestabilidad en el puesto de trabajo de los más jóvenes.
En 1932 consiguió la Cátedra de Cirugía de la Universidad Central, desde la que desplegó una importante labor asistencial e investigadora
El autor continúa en esta segunda parte la historia del camposanto salmantino a partir del siglo XIX
El reciente lanzamiento en soporte DVD de Kinsey, de Bill Condon, es una buena oportunidad para rescatar del olvido un filme sorprendente, que no tuvo la suerte que merecía ni con la crítica ni con el público. La peripecia humana de Alfred Kinsey, que en los años cincuenta del pasado siglo desató una gran polémica con sus estudios sobre la sexualidad, es el eje sobre el que gira una de las biografías cinematográficas más atractivas de los últimos años.
En este número nos enfrentamos a un referente de la medicina rural salmantina, que rezuma humildad por los cuatro costados. El Julián Bernal más entrañable se destapa ante Salamanca Médica para dar cuenta de su experiencia como médico. A punto de cumplir los noventa, reflexiona sobre los entresijos de una carrera, forjada a base de esfuerzo. Por más que él se empeñe en definirla como una vida “vulgar y corriente”, su franqueza, la seguridad de sus respuestas, su sinceridad y su claridad de ideas nos ponen ante la pista de un buen hombre, que encarna como pocos la figura de aquellos cientos de médicos de pueblo que tras entregar su vida a la profesión apenas si han visto reconocida su espléndida labor.
Desde hace largo tiempo lleva rondándome por la cabeza el escribir este artículo para publicarlo en la página de arte que creé en nuestra revista médica. Por fin he podido hacerlo después de vencer tres obstáculos que me parecían infranqueables: vencer la timidez para describir una anécdota en la que yo soy coprotagonista, el temor de que mi genético barroquismo andaluz pudiese oscurecer y estropear el bellísimo momento que deseo relatar, y tener la osadía de malparodiar y reproducir la corta y bellísima creación literaria del gran escritor que es Luciano González Egido al redactar su anécdota. No sé por qué razón psicológica he logrado hacerlo. Quizá haya contribuido a ello un cierto envalentonamiento al leer el texto que valora la descripción anecdótica en el magnífico artículo publicado recientemente con motivo del año cervantino y con cuyos primeros párrafos hago presidir y adornar este trabajo.
Este médico salmantino, catedrático en Zaragoza y Madrid, destacó como una de las mentes más privilegiadas de la Cirugía en la primera mitad del siglo XX Entre los frutos de la medicina salmantina de la primera mitad del siglo XX seguimos encontrando auténticas autoridades en sus respectivos campos. Si hace algunos números era José Estella