Vulgarizar la ciencia, hacerla asequible a todas las inteligencias, y muy especialmente a todo aquello que a la vida y salud se refiere, es el mayor bien que puede hacerse a la humanidad…porque prevenir las enfermedades es de mayor mérito y utilidad que curarlas. Velar por la salud del pueblo es nuestro primer deber Evidenciarles las causas de las enfermedades, saber cómo éstas se adquieren y el sitio en que aquellas se encuentran vale tanto como aportar elementos de riqueza a los pueblos y evitar desgracias sin cuento a las familias
El grato recuerdo de la Beneficiencia Municipal de Salamanca
Fue uno de los más prestigiosos médicos salmantinos, cuya nombradía en la rama de Tocoginecología, era no solamente local, sino que alcanzaba a todo el ámbito nacional. Estudioso, dotado de gran inteligencia, en él coincidían una sólida y extensa formación científica, una dilatada experiencia y unas cualidades humanas poco comunes, destacando, por su grandeza de corazón, como hombre esencialmente bueno, cordial, sincero y de vida abnegada, que siguió en todo momento los principios de la más recta ejecutoria.
“Gran caballero, hombre bueno, todo sencillez y cordialidad. De vida austera y digna. Fue limpia su ejecutoria profesional y particular, forjada en el trabajo y en la rectitud de conciencia”
Destacó por inteligencia, su prestigio profesional, sus magníficas cualidades humanas, su simpatía y el considerable número de amigos y afectos con que contaba en Salamanca y en la provincia.
Es un hombre cordial y bondadoso, alegre y comunicativo, sencillo de gustos y de expresión, con sentido estricto en el cumplimiento de su deber. Estas cualidades, con sus extensos conocimientos científicos y la comprensión del hombre enfermo, crean en su derredor un clima de confianza
Este insigne doctor, estuvo siempre entregado al estudio con afán de superación; fue prototipo de caballero y persona de conciencia muy recta. Su vida se caracterizó por la sencillez y supo rodearse de profundo respeto y del más exaltado cariño. Se llamaba Serafín Pierna Catalán. Las siguientes líneas tratan de recordarlo.
No creo que pueda hacerse un elogio mayor de un docente que señalar con toda justicia que creó escuela de internistas… Precisión, serenidad, claridad en la labor docente… Equilibrado sentido, fina ductilidad y capacidad de comprensión.