En esta última parte el autor relata como una regulación más laxa sobre la prostitución influyó en la ocupación del hospital
Santa María la Blanca no tuvo tanta suerte en la segunda agrupación de hospitales realizada dos siglos después por Carlos III, más concretamente en el año de1788. En ese año, por real cédula de 2de septiembre, fue suprimido y quedó incorporado al Hospital General de la Santísima Trinidad. Sus muchas rentas pasaron a engrosar las arcas del General. La firma del rey se estampó estando la familia real veraneando en el palacio de la Granja de San Ildefonso, y el cierre lo llevó a cabo el intendente corregidor don Miguel José de Aranza. Ese mismo día quedó suprimido también el nuevo hospital de Nuestra Señora del Amparo.
En esta primera parte el autor hace un recuerdo histórico y se refiere a sus orígenes
El autor repasa la historia de estos centros y su importancia en los siglos XV y XVI
Pellicer, citado también por Villar y Macías, cuenta otros sucesos estudiantiles de triste recuerdo. En marzo de 1644 se produjo en Salamanca una revolución estudiantil contra un juez de la Chancillería al que quisieron ahorcar y al que le quemaron los archivos donde se almacenaban los expedientes de los procesos habidos. El corregidor, García de Cortés, salió en defensa de la justicia y la refriega se saldó con multitud de heridos entre los que se encontraba Diego Ordoñez, de la Orden Militar de Calatrava.
El autor concluye la serie de textos sobre los títulos médicos impartidos en la ciudad
El autor continúa la serie de textos sobre los títulos médicos impartidos en la ciudad
Una de las familias nobles salmantina de más rancio abolengo fue la de los Solís. Sus miembros desempeñaron cargos de gran responsabilidad en la ciudad y fuera de ella. Hasta catorce Solís es ocuparon el puesto de Regidor de Salamanca y seis de ellos ostentaron el sillón de Adelantado de Yucatán.
El autor inicia una serie de textos sobre los títulos médicos impartidos en la ciudad
Los médicos nos hemos tenido que enfrentar con la depresión y sus más funestas consecuencias, el suicidio, que en cada ciudad o pueblo responde a un ritual preestablecido asumido por la colectividad. Los salmantinos inmersos en la desesperación, cuando veían todo perdido, se trasladaban, como si estuvieran imantados, hasta la Peña Celestina y desde allí, desde lo más alto de la misma, se dejaban caer al vacío. El Paseo del Desengaño es el camino que discurre desde el barrio de Santiago hasta la Judería. Era un estrecho sendero que recibe el nombre de una de las causas más frecuentes de suicidio, el Desengaño.