El presente artículo no sólo aporta una cierta curiosidad sobre el uso de las medicinas recetadas en el siglo XIX, sino que también contiene datos interesantes para la historia de Salamanca. Aquí desfilan cinco personajes domiciliados en esta ciudad: un escribano enfermo, dos médicos y dos hombres acaudalados –uno del comercio y el otro noble y militar- en plena guerra de la Independencia. Además se da cuenta de un testamento y de un inventario de bienes. Pero todos estos aspectos han de leerse entre líneas, porque la detención en los mismos se sale del tema.
El autor inicia una serie de textos sobre los títulos médicos impartidos en la ciudad
“Hoy mucha medicina se ejerce como profesión para vivir olvidando su parte de sacrificio y entrega”
“La enfermedad es un potente estimulante. Sólo que se necesita estar suficientemente sano para ella”.
En 1966, Ingmar Bergman, fallecido en 2007, dirige una de sus mejores obras. La estrecha relación surgida entre una paciente, actriz de profesión, y la enfermera que la atiende, sirve de excusa al genio sueco para hilvanar un discurso sobre algunas de las constantes que han marcado su portentosa carrera cinematográfica, tomando en este caso como punto de partida el tema de la enfermedad, algo que haría también en otros títulos señeros, desde Fresas salvajes (1957) a la monumental Gritos y susurros (1972).
Recientemente difundido en soporte DVD, el documental Invisibles es un largometraje compuesto por cinco episodios independientes firmados por cineastas de la categoría de Isabel Coixet, Wim Wenders, Fernando León de Aranoa, Mariano Barroso y Javier Corcuera. Cinco visiones distintas de otros tantos problemas actuales, rodadas gracias a la iniciativa del actor Javier Bardem y con el apoyo de ‘Médicos sin Fronteras’, organización que cumplió en 2007 sus primeros veinte años de actividad en España.
En las desavenencias de quienes discuten hablando en una misma lengua, se empieza con miradas airadas, se pasa luego muchas veces a los gritos, y se acaba de la peor de las maneras. Sirva de ejemplo el cómo están rodando los acontecimientos tras la secuencia de hechos coherentes que anoté en mi último artículo.
Los médicos nos hemos tenido que enfrentar con la depresión y sus más funestas consecuencias, el suicidio, que en cada ciudad o pueblo responde a un ritual preestablecido asumido por la colectividad. Los salmantinos inmersos en la desesperación, cuando veían todo perdido, se trasladaban, como si estuvieran imantados, hasta la Peña Celestina y desde allí, desde lo más alto de la misma, se dejaban caer al vacío. El Paseo del Desengaño es el camino que discurre desde el barrio de Santiago hasta la Judería. Era un estrecho sendero que recibe el nombre de una de las causas más frecuentes de suicidio, el Desengaño.
Comparece en este número de Salamanca Médica, una de las voces representativas de la Pediatría salmantina en las últimas décadas. Valentín Salazar nos habla de su vida académica y profesional y reflexiona sobre la medicina, la sociedad, Salamanca, España… Con la autoridad que permite la experiencia y el sosiego que da la jubilación, en su mensaje queda clara una gran pasión por la medicina y la docencia.