Un verano de montaña rusa

Por Germán Payo Losa

Director de Educahumor

Ganamos el mundial, incendios por todos los lados, eclipse de sol, alineación de cinco planetas, las perseidas, entrada en Ceuta de entre 70.000 y 80.000 personas. Ha sido como una montaña rusa de acontecimientos que nos elevan el ánimo y lo hunden uno tras otro. A ver cuándo es el próximo susto. Vamos a acabar como en Estados Unidos, aunque por motivos diferentes, donde informan que, en lo que va de año, se han consumido un 80 % más de ansiolíticos y el 79 % más de somníferos. Algún fabricante se está forrando, y no me refiero a los de armas, petróleo o inteligencia artificial.

Y hablando de la salud, me encantó que el primer ministro de Canadá, en un encontronazo que tuvo con el presidente de los Estados Unidos porque sigue emperrado en que Canadá sea el 51 Estado dijo: “Nunca, de ninguna manera, seremos parte de Estados Unidos”. Declaró además que defiende el modo de vida de los canadienses y su salud: “En Estados Unidos la salud es un gran negocio, mientras que en Canadá es un derecho”. Siempre me ha parecido sorprendente el planteamiento del país más rico del mundo: con un gasto militar grandísimo, que haya que pagar por la sanidad y si, por ejemplo, te cae un cáncer, puede arruinarte también económicamente.

Ganamos el mundial. Creo que mucha gente estuvo en vilo hasta el final, no solo por la emoción del encuentro, sino por la posibilidad de que el presidente del país anfitrión influyera en el árbitro, como había hecho antes en otro partido, donde una tarjeta roja se cambió a amarilla, y el temor de que hiciese lo mismo. Afortunadamente, todo quedó en el aire, aunque hubo voces que pidieron que se repitiese el último partido. Curioso el final. Patadas y puñetazos. Tensión en el campo que explota y se retransmite a todo el mundo.

Pero un hecho que no ha sido suficientemente comentado es la verdadera causa del triunfo de España en los mundiales. La cuenta Elvira Lindo cuando acompaña a Elena Laguía, que trabaja en proyectos con gente mayor en pueblos con muy pocos habitantes y una mujer mayor dice “que vio el Mundial de fútbol con las amigas de la brisca y que temiendo por la victoria de España rezaron el responso a San Antonio. Ella le tiene mucha ley. No sólo le pedía un gol para España, sino que lo metiera un valenciano. Se ve que a Ferran Torres le llegó el encargo.”

Y San Antonio salió del encargo también feliz. Pues en algunos pueblos existía una antigua tradición de “tirar el santo patrón al agua” si, en periodos de sequía, tras sacarlo en procesión y pedirle lluvia, no caía ni gota. Decían: “Si no llueve, ¡al pilón!”. Hay santos y santos. Y unos funcionan mejor que otros.

El eclipse de sol de tu vida. Pues tuvo a la gente entretenida durante unos días. Que si las gafas, que si los sitios para verlo. Que va a haber unas aglomeraciones tremendas de gente. Que el tráfico va a ser antológico. Que en las localidades donde se va a ver perfectamente han subido los precios de los hoteles una enormidad. Que precauciones para verlo, siempre con gafas. A pesar de la matraca ha habido cientos de personas con lesiones oculares por mirar sin protección. Que si esto no va a volver a pasar en tu vida. Que si datos y datos y… unos días con el personal sin poner en la portada de su día las críticas al Gobierno. Perfecto.

Contemplando el universo

Luego vino la alineación de cinco planetas y la lluvia de las Perseidas, que para quienes tienen un cielo sin contaminación lumínica es una experiencia fantástica y entretenida, porque además se puede pedir un deseo por cada una que veas. “Espero que todos estos acontecimientos hagan pensar que somos una roca que viaja por un universo desconocido, y que la tenemos que cuidar”, decía un astrónomo. Yo tengo mis dudas de que esto haga pensar a quienes habitualmente no piensan. Lo importante es disfrutar de una experiencia así. Aún recuerdo la cantidad de campamentos que he organizado, y siempre me ha gustado dormir fuera de la tienda. Me solía despertar de vez en cuando y volver al sueño tras un buen rato de contemplación en esa catedral del universo.

Ceuta. La policía marroquí les deja pasar y la española no quiere reprimir la entrada con violencia. Vienen por tierra y mar. 147 fallecen ahogados. Aparentemente han sido convocados por las redes sociales, y así crean esa marea humana imparable. La sentencia del Supremo que prohíbe la devolución “en caliente” de los migrantes que accedan a España por la vía marítima, y se llega a hablar de “consecuencia directa de la llegada masiva los días 30 y 31 de julio”. Otros hablan de geopolítica: Gibraltar es uno de los pasos más importantes del comercio mundial. EE UU, Israel y Marruecos quieren el control en manos de un aliado, no de alguien que le pone pegas a su control. Tienen que tumbar este Gobierno.

Y ante un panorama desolador de gente que deambula por la calle con lo puesto, miles de personas buscando qué comer, dónde dormir, a quién dirigirse, nuestros dirigentes se enzarzan en una serie de acusaciones: que si se sabía, que si no, que si hay que devolverlos sin más, que si no, que hay que identificarlos y seguir un procedimiento legal que lleva tiempo

En medio de este caos, vemos que aún hay alguna mujer que lleva comida a grupos de muchachos, otra que acoge cinco en su casa… y otros que ayudan. Aunque ha habido casos puntuales, manifestaciones, insultos, y aunque aún sigue siendo grave la situación, también hay personas que consideran a los demás como personas, sin importarles otras cosas. “Soy ingeniero eléctrico. Trabajo 12 horas diarias. Gano 300 €”. “Yo no puedo regresar a mi país. Me secuestraron como niño soldado tres años hasta que me escapé”. El problema es complejo.

Tras el eclipse, me alegro de que no salieran voces a defender que esto tenía que llamarse “la eclipsa” para luchar contra el machismo imperante en el lenguaje.

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