La computación cuántica / Los acopladores C / Los agujeros negros “imposibles” / El primer objeto interestelar antiguo analizado

Escritas y relatadas por Juan Manuel Igea

Presidente del Comité de Humanidades
de la Sociedad Española de Alergia e Inmunología Clínica

«El médico que solo sabe medicina, ni medicina sabe»
José de Letamendi y Manjarrés (1828-1897)

Algunas de las noticias científicas más importantes ocurridas en los últimos meses y que nada tienen que ver directamente con la medicina, pero que sería bueno que usted, como médico, conociera

La computación cuántica se acerca a un umbral histórico: corregir errores mejor de lo que los genera

Durante años se ha considerado a la computación cuántica una técnica revolucionaria cuya principal limitación no era la potencia de cálculo, sino la fragilidad de sus componentes fundamentales. Los qubits, equivalentes cuánticos de los bits informáticos tradicionales, son sumamente sensibles a perturbaciones externas y generan errores con mucha mayor frecuencia que los sistemas digitales clásicos.

Por este motivo, uno de los objetivos más importantes del campo ha sido alcanzar lo que se conoce como corrección cuántica escalable de errores. La idea consiste en utilizar múltiples qubits físicos para construir un qubit lógico más estable, capaz de conservar información durante más tiempo y realizar cálculos complejos sin degradarse.

Los acopladores C permiten establecer conexiones de largo alcance entre qubits distantes dentro de un chip cuántico. / IBM

Durante los últimos meses, diversos grupos académicos e industriales han comunicado resultados que apuntan a que se está alcanzando un punto de inflexión. En determinadas arquitecturas, la incorporación de mecanismos de corrección de errores comienza a mejorar el rendimiento global del sistema en lugar de empeorarlo, un requisito para construir ordenadores cuánticos realmente útiles.

La situación recuerda a la evolución de los cuidados intensivos modernos. No basta con disponer de una tecnología avanzada; es necesario que los sistemas de monitorización y corrección de fallos puedan compensar los problemas inherentes al propio proceso. Sin esta capacidad, cualquier aumento de la complejidad acaba siendo contraproducente.

La posible relevancia para la ciencia es enorme. Muchos fenómenos moleculares, especialmente aquellos relacionados con el plegamiento de las proteínas, las interacciones químicas complejas o el diseño de materiales, son extraordinariamente difíciles de simular con ordenadores tradicionales. Los sistemas cuánticos podrían abordar algunos de estos problemas deforma mucho más eficiente. Aunque todavía estamos lejos de disponer de ordenadores cuánticos de uso cotidiano, la duda no es ahora si será posible, sino cuándo será útil.

En resumen, la corrección cuántica de errores está dejando de ser un objetivo teórico para convertirse en una realidad experimental. Si esta tendencia se consolida, podría marcar el inicio de la era de la computación cuántica práctica.

Referencia bibliográfica:

IBM. IBM unveils roadmap toward large-scale fault-tolerant quantum computing [Internet]. Armonk (NY): IBM; 2026 May [cited 2026 May 29]. Disponible en: https://www.ibm.com/quantum.


Diez mil nuevos candidatos a exoplanetas: cuando la inteligencia artificial amplía el universo conocido

La búsqueda de planetas fuera del Sistema Solar ha sido una de las áreas más dinámicas de la astronomía moderna. Desde el descubrimiento de los primeros exoplanetas en la década de los noventa, el número de mundos conocidos no ha dejado de crecer. Ahora, un nuevo estudio basado en los datos del telescopio espacial TESS ha añadido más de 10.000 candidatos adicionales mediante el uso de la inteligencia artificial.

El método utilizado se basa en la detección de tránsitos planetarios. Cuando un planeta pasa por delante de su estrella, produce una disminución sumamente pequeña de su brillo.

Detectar estas señales en millones de observaciones es una tarea ideal para los algoritmos de aprendizaje automático.

Lo interesante es que el avance no se debe a un nuevo telescopio ni a una mejora instrumental, sino a una nueva forma de analizar datos ya existentes. En cierto sentido, la inteligencia artificial ha permitido extraer información que estaba presente desde el principio, pero permanecía oculta entre el ruido observacional.

La analogía con la medicina es inmediata. Los hospitales generan enormes cantidades de datos clínicos, radiológicos,genómicos y administrativos. Con frecuencia, la información relevante ya existe, pero permanece dispersa o resulta imposible de analizar mediante métodos tradicionales. La inteligencia artificial permite descubrir patrones que antes pasaban desapercibidos.

Por supuesto, los más de 10.000 objetos identificados no son todavía planetas confirmados. Será necesario validarlos mediante otras observaciones. Sin embargo, incluso si solo una fracción resulta auténtica, el incremento del censo planetario será considerable.

En resumen, este trabajo ilustra cómo la ciencia contemporánea está entrando en una nueva fase en la que los grandes descubrimientos no dependen exclusivamente de nuevos instrumentos, sino también de nuevas formas de interpretar cantidades masivas de información. A veces, la innovación consiste menos en mirar más lejos que en aprender a mirar mejor.

Referencia bibliográfica:

Roth JT, Hartman JD, Bakos GÁ, Yee SW, Bouma LG, Yana Galarza J, et al. The T16 Planet Hunt: 10,000 New Planet Candidates from TESS Cycle 1 and the Confirmation of a Hot JupiterAround TIC 183374187. Astrophys J Suppl Ser. 2026;282(1):1–48. doi:10.3847/1538-4365/adebd1.


Los agujeros negros “imposibles” sí existen: el Universo los construye mediante fusiones sucesivas

Desde los confines del Universo nos llegan partículas que desafían nuestra comprensión de la física y de los procesos cósmicos más extremos. Recientemente, se detectó a uno de estos mensajeros en el Mar Mediterráneo gracias al telescopio de neutrinos KM3NeT.

Sin embargo, un estudio reciente basado en observaciones de ondas gravitacionales ha aportado la prueba más sólida hasta la fecha de que muchos de estos agujeros negros “imposibles” en realidad existen. El trabajo analizó 153 fusiones de agujeros negros detectadas por la colaboración LIGO–Virgo–KAGRA e identificó una población de objetos sumamente masivos cuyas propiedades no encajan con un origen estelar tradicional.

La clave del hallazgo no reside únicamente en la masa de estos objetos, sino también en su velocidad y orientación de giro. Los agujeros negros de masa moderada muestran las características esperadas para objetos nacidos del colapso de una estrella. En cambio, los más masivos presentan rotaciones rápidas y orientaciones caóticas, una firma estadística compatible con un origen muy distinto: serían el producto de fusiones anteriores entre otros agujeros negros.

La situación puede compararse con determinados procesos biológicos acumulativos. Del mismo modo que algunas estructuras complejas no aparecen de forma espontánea, sino como resultado de múltiples eventos sucesivos, estos agujeros negros gigantescos parecerían construirse progresivamente mediante una cadena de colisiones en entornos estelares muy densos.

Las observaciones indican que el Universo dispone de al menos dos mecanismos para producir agujeros negros. El primero corresponde al colapso directo de estrellas masivas. El segundo, ahora respaldado por observaciones mucho más sólidas, consistiría en un crecimiento jerárquico mediante fusiones repetidas. En este escenario, un agujero negro formado inicialmente por una estrella podría fusionarse con otro, generar un objeto más masivo y volver a participar posteriormente en nuevas colisiones.

Más allá de explicar la existencia de estos objetos, el estudio ilustra la revolución que ha supuesto la astronomía de ondas gravitacionales. A diferencia de los telescopios ópticos o de rayos X, que observan la radiación emitida por los objetos celestes, las ondas gravitacionales permiten estudiar directamente fenómenos que, de otro modo, permanecerían invisibles. En este caso, han revelado una población de agujeros negros cuya existencia solo podía inferirse a través de las vibraciones del espacio-tiempo producidas durante sus colisiones.

En resumen, el análisis de 153 fusiones de agujeros negros aporta una prueba convincente de que muchos de los agujeros negros más masivos del Universo no nacen directamente de estrellas, sino que son el resultado de una auténtica evolución jerárquica basada en fusiones sucesivas. El hallazgo obliga a revisar los modelos clásicos de formación de agujeros negros y refuerza la idea de que algunos de los objetos más extremos del cosmos son construidos, más que creados, por el propio Universo.

Referencia bibliográfica:

Antonini F, Romero-Shaw IM, Arca Sedda M, et al. Evidence for hierarchical black-hole mergers in the LIGO–Virgo–KAGRA catalog. Nature Astronomy. 2026. Comentado en: Cardiff University. The Universe’s biggest black holes may be forged in repeated mergers. 8 May 2026.


El primer objeto interestelar antiguo analizado con detalle revela un origen muy distinto al de nuestro Sistema Solar

Los objetos interestelares constituyen una de las categorías más fascinantes de la astronomía moderna. A diferencia de los cometas y asteroides habituales, no se formaron alrededor del Sol, sino en otros sistemas estelares, viajando durante miles de millones de años por la galaxia antes de atravesar fugazmente nuestro entorno cósmico.

Un estudio publicado recientemente sobre el cometa interestelar 3I/ATLAS, descubierto en 2025, ha caracterizado deforma detallada y, por primera vez, la composición química de un objeto procedente de otro sistema estelar. Los resultados indican que podría tratarse de uno de los materiales más antiguos jamás observados directamente por la humanidad.

La importancia del hallazgo radica en su composición isotópica. El análisis espectroscópico mostró una proporción de deuterio frente a hidrógeno extraordinariamente elevada, aproximadamente treinta veces superior a la observada en la mayoría de los cometas del Sistema Solar. Además, presentaba concentraciones inusualmente bajas de algunos compuestos que contienen carbono, nitrógeno y azufre. Estas características apuntan a que el objeto se habría formado en regiones sumamente frías y alejadas de su estrella original.

Los modelos actuales sugieren que 3I/ATLAS podría haberse originado hace entre 10.000 y 12.000 millones de años, en una etapa muy temprana de la historia de la Vía Láctea. Si esta interpretación es correcta, estaríamos observando directamente material sólido formado miles de millones de años antes que nuestro propio Sistema Solar. Hasta hace pocos años, la posibilidad de estudiar objetos procedentes de otros sistemas planetarios pertenecía casi al terreno de la especulación. El primer visitante interestelar conocido, 1I/’Oumuamua, se detectó en2017 y apenas pudo observarse durante unas semanas. Después apareció 2I/Borisov en 2019. Ahora, 3I/ATLAS se ha convertido en el tercer objeto confirmado de este tipo y en el que ha permitido obtener la información química más rica hasta la fecha.

Más allá de su interés astronómico, estos hallazgos inauguran una nueva disciplina científica: el estudio directo de materiales formados alrededor de otras estrellas. Cada uno de estos objetos funciona como una pequeña cápsula temporal que transporta información sobre la historia química y física de regiones muy alejadas de la galaxia.

En resumen, el análisis de 3I/ATLAS indica que algunos objetos interestelares pueden conservar información procedente de etapas muy tempranas de la evolución galáctica. Por primera vez, comenzamos a estudiar de forma directa materiales que no pertenecen a nuestro Sistema Solar y que podrían haberse formado miles de millones de años antes que la Tierra.

Referencia bibliográfica:

Salazar Manzano LE, Paneque-Carreño T, Tobin JJ, et al. Water D/H in 3I/ATLAS as a probe of formation conditions in another planetary system. Nature Astronomy. 2026. doi:10.1038/s41550-026-02850-5.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.