Sensibilidad química múltiple

Por Iluminado Oliva

Cirujano


“Los productos químicos, que nos ofrecen tanto bienestar, también deben ser vigilados para evitar su toxicidad y controlar sus efectos indeseados”

La vida en nuestro planeta actualmente sería muy difícil sin la química.

Todas, o casi todas las personas, hacemos uso de los productos químicos (compuestos fabricados mediante procesos industriales), tan útiles como: la lejía (hipoclorito sódico), la sosa cáustica (hidróxido sódico), el vinagre (ácido acético), el alcohol etílico (etanol) o el agua oxigenada (peróxido de hidrógeno),entre otros muchos.

Estos productos constituyen una base fundamental del progreso. Abarcan grandes industrias y sus avances o descubrimientos son recompensados anualmente con el Premio Nobel.

El conocer a una persona que ha tenido un estado de sensibilidad excesiva a algunas sustancias químicas ha motivado la publicación de este artículo:

Se trata de una mujer de 55 años sin antecedentes patológicos reseñables, excepto una infección leve por Anisakis. Su enfermedad actual comenzó por el contacto con colas y pegamentos que usaba para fabricar muñecas. Tuvo un episodio de catarro nasal que no curaba, sino que progresivamente iba empeorando, sintiendo dificultad respiratoria cada vez mayor, insomnio y malestar general. Consultó en varias ocasiones a distintos médicos, quienes le realizaron diferentes pruebas de alergia, que fueron negativas. Sospechando que todo podía deberse a las colas o a los pegamentos con los que había trabajado, suprimió todos estos, así como otros productos con componentes químicos, que también agravaban su sintomatología: perfumes, detergentes,suavizantes para lavar la ropa,ambientadores… Cambió todos sus hábitos en este sentido y, poco a poco,notó que su función respiratoria iba mejorando, aunque le costó largo tiempo volver a la normalidad. A día de hoy, está bien, pero cuando tiene relación con personas que usan ciertos tipos de perfumes, se resiente nuevamente.

La sensibilidad química múltiple es un síndrome de causa no bien reconocida, aunque tampoco es aceptado unánimemente por la comunidad científica médica; incluso se le llama con otros nombres, como “intolerancia ambiental idiopática”. Está causada por el contacto con productos que llevan componentes químicos, como perfumes, detergentes, ambientadores, gases tóxicos, jabones, pegamentos, etc. En algunas personas no produce sintomatología, pero en otras puede dañar diferentes órganos o sistemas: nervioso, inmunitario, endocrino, respiratorio, digestivo, etc.

Puede ocurrir en cualquier momento de la vida, pero es más frecuente en mujeres en edad media. La patología que produce está también en relación con la cantidad y la frecuencia con la que se contacta con los productos químicos.

La característica más importante es que, tras suprimir los agentes productores, desaparecen los síntomas. Es difícil determinar con exactitud los componentes causantes, ya que son muy variados los productos químicos con los que nos relacionamos.

En los medios de información recibimos con frecuencia noticias de emisiones a la atmósfera de gases tóxicos procedentes de industrias:fábricas, refinerías, etc. Es muy destacado, aunque poco conocido, el desastre de Bhopal, que ocurrió en la ciudad de ese nombre en la India en 1984. Tras la contaminación accidental producida por la emisión de una nube tóxica que contenía“ isocianato de metilo”, procedente de una fábrica de plaguicidas, se provocó la muerte de múltiples personas (miles), lesiones en otras muchas y el fallecimiento de animales.

Por tanto, los productos químicos, que nos ofrecen tanto bienestar, también deben ser vigilados para evitar su toxicidad y controlar sus efectos indeseados. En algunas personas, con una sensibilidad especial, desencadenan patologías que es bueno conocer.

Lo mejor es que los afectados los eviten y, cuando no tengan más remedio que contactar con esos productos, deben protegerse con ropa adecuada, gafas, mascarilla, guantes, etc.

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