Hay médicos, pero falta planificación: Castilla y León ante su mayor reto sanitario

Demografía médica – Análisis

El Estudio de Demografía Médica 2025 desmonta el mito del déficit global de profesionales y señala un problema mucho más complejo: envejecimiento, desigualdad territorial y falta de fidelización. Ninguna comunidad encarna mejor este desafío que Castilla y León

España no sufre, en términos globales, una escasez de médicos. Con 275.963 profesionales colegiados en activo y una densidad de 439 médicos por cada 100.000 habitantes, el país se sitúa por encima de la media europea y ocupa el undécimo puesto de la Unión Europea. Sin embargo, el Estudio de Demografía Médica 2025 de la Organización Médica Colegial (OMC) subraya que esta fotografía general oculta profundas desigualdades internas.

El verdadero problema no es cuántos médicos hay, sino dónde están, cuántos años tienen y cuánto tiempo permanecerán en el sistema. La distribución territorial, el envejecimiento acelerado de la profesión y la dificultad para atraer y retener talento configuran un escenario especialmente preocupante en comunidades extensas, rurales y envejecidas. Entre todas ellas, Castilla y León destaca como el caso más paradigmático.

Castilla y León: por encima de la media con matices

El riesgo de interpretar de forma aislada los datos por habitante es especialmente alto en comunidades extensas. En Castilla y León, una ratio aparentemente favorable es compatible con consultorios con cobertura mínima, profesionales itinerantes y dificultades crecientes para garantizar continuidad asistencial. El informe subraya que la planificación sanitaria no puede desligarse de variables como la extensión territorial, la dispersión poblacional y el envejecimiento, factores que aquí actúan de forma simultánea.

Castilla y León figura entre las ocho comunidades autónomas que superan la media nacional de médicos por habitante. A primera vista, el dato podría interpretarse como positivo. Sin embargo, cuando se introduce la variable territorial, el diagnóstico cambia radicalmente.

Con una de las mayores extensiones geográficas del país y una población muy dispersa, Castilla y León presenta una de las densidades de médicos por kilómetro cuadrado más bajas de España (0,15), solo por delante de Aragón y Extremadura. Este desequilibrio tiene consecuencias directas sobre la accesibilidad, la continuidad asistencial y la sobrecarga profesional, especialmente en el medio rural. Las provincias más extensas y despobladas concentran los mayores déficits. Zamora, Soria o Ávila figuran entre las que menos médicos tienen en relación con su superficie, mientras que Salamanca comparte este patrón de baja densidad, a pesar de su peso histórico como provincia formadora.

Salamanca: formar médicos… para perderlos

Salamanca es uno de los ejemplos más claros de la paradoja del sistema. Con más de 3.000 médicos colegiados en activo y una de las facultades de Medicina más antiguas y prestigiosas del país, la provincia desempeña un papel clave en la formación médica. Sin embargo, el estudio revela que Salamanca es también una de las provincias con peor saldo migratorio médico, con una pérdida neta de 330 profesionales.

Este dato sitúa a Salamanca entre las principales provincias “exportadoras” de médicos, solo por detrás de grandes polos urbanos como Barcelona. La conclusión es clara: el sistema forma médicos, pero no consigue retenerlos, ni siquiera en territorios con tradición académica y sanitaria consolidada.

Este fenómeno plantea una cuestión incómoda: ¿quién se beneficia realmente del esfuerzo formativo de territorios como Salamanca? La provincia invierte recursos, capacidad docente y estructura sanitaria en formar médicos que, en muchos casos, desarrollan su carrera profesional fuera. El estudio sugiere que sin políticas de fidelización específicas, las provincias formadoras corren el riesgo de convertirse en eslabones débiles de una cadena que favorece la concentración del talento en otros territorios.

El envejecimiento: la gran amenaza silenciosa

COMUNIDADES AUTÓNOMAS. Los gráficos muestran los médicos activos por CCAA, según la población y según la superficie, con importantes diferencias territoriales.

Si hay un factor que convierte el reto de Castilla y León en crítico es el envejecimiento de su plantilla médica. Mientras que en España el 36,1% de los médicos tiene más de 55 años, en Castilla y León esta proporción supera el 41%, situándola, junto a Asturias y Aragón, como la comunidad más envejecida desde el punto de vista profesional.

La media de edad de los médicos en activo en la Comunidad es sensiblemente superior a la nacional (47,5 años), y varias de sus provincias se sitúan entre las más envejecidas del país. Salamanca vuelve a aparecer en este grupo, anticipando un impacto severo de las jubilaciones en los próximos diez años.

El informe estima que uno de cada cuatro médicos en activo se jubilará antes de 2035. En comunidades como Castilla y León, esta transición generacional se producirá de forma más intensa y rápida, poniendo en riesgo la sostenibilidad del sistema si no se actúa con urgencia.

Más allá del volumen de jubilaciones previstas, el envejecimiento plantea un problema organizativo inmediato: la pérdida de experiencia clínica y de capacidad docente. En comunidades como Castilla y León, donde el relevo generacional es más lento, este fenómeno amenaza también la transmisión de conocimiento y la sostenibilidad de los equipos sanitarios. El informe alerta de que retrasar la respuesta a este desafío puede provocar vacíos difíciles de cubrir incluso con un aumento de plazas formativas.

Feminización y nuevas dinámicas profesionales

El relevo generacional llegará, además, en un contexto de profunda transformación del perfil profesional. Las mujeres ya representan el 59,3% de los médicos en activo y el 71% del alumnado de Medicina. Castilla y León se sitúa ligeramente por encima de la media nacional en feminización, y Salamanca refleja esta tendencia con una distribución prácticamente paritaria.

Este cambio estructural exige adaptar el sistema sanitario a nuevas demandas de conciliación, estabilidad y desarrollo profesional. En territorios rurales o con alta dispersión geográfica, la falta de estas condiciones puede convertirse en un factor adicional de fuga de talento. El informe insiste en que la feminización no debe abordarse como un problema, sino como una oportunidad para modernizar el sistema sanitario. Sin embargo, advierte de que sin estabilidad contractual, desarrollo profesional y medidas reales de conciliación, el sistema corre el riesgo de expulsar talento femenino de los territorios más exigentes. En comunidades rurales y envejecidas, esta adaptación resulta especialmente urgente.

Movilidad: una sangría constante

Desde 1997, casi uno de cada cinco médicos ha cambiado de provincia para ejercer. La movilidad se concentra especialmente entre los 35 y los 54 años, es decir, en las etapas de mayor productividad profesional.

Castilla y León presenta un saldo neto negativo de movilidad, perdiendo médicos hacia otras comunidades más atractivas desde el punto de vista laboral y vital. Salamanca, Valladolid y León figuran entre las provincias con mayores pérdidas relativas.

La movilidad no es un fenómeno negativo en sí mismo, pero cuando se produce de forma sistemática desde territorios rurales hacia grandes áreas urbanas o costeras, se convierte en un factor de desequilibrio estructural. La movilidad se ha convertido, en muchos casos, en una estrategia individual de supervivencia profesional. Jornadas más asumibles, contratos más estables o mejores expectativas de carrera explican por qué los médicos más jóvenes tienden a abandonar determinados territorios. El estudio señala que, sin corregir estas asimetrías, la movilidad dejará de ser una opción y pasará a ser una obligación para quienes quieran desarrollar una carrera profesional completa.

España es el país del mundo con más facultades de Medicina por habitante. Sin embargo, el incremento de plazas —especialmente en universidades privadas— no se traduce automáticamente en una mejor cobertura asistencial. Castilla y León dispone de capacidad docente y hospitalaria, pero tiene dificultades para atraer y retener residentes, sobre todo fuera de los grandes núcleos urbanos. Muchos médicos que se forman en la Comunidad acaban desarrollando su carrera en otros territorios. El Estudio insiste en la necesidad de ajustar dinámicamente la oferta MIR a las jubilaciones previstas y a las necesidades reales de cada territorio, con especial atención a la llamada “España vaciada”.

Las proyecciones demográficas del INE dibujan un futuro especialmente complejo para Castilla y León. La Comunidad perderá población en términos absolutos y relativos hasta 2039, y será una de las regiones más envejecidas de Europa.

Esta evolución implica una paradoja sanitaria: menos habitantes, pero más demanda asistencial, más cronicidad y mayor necesidad de cuidados continuados, todo ello con menos médicos disponibles si no se actúa con anticipación.

Las propuestas: una hoja de ruta imprescindible

Consciente de este escenario, la OMC plantea una serie de propuestas que resultan muy relevantes para Castilla y León:

• Pacto de reposición en el Consejo Interterritorial, que coordine la planificación entre comunidades y evite competir por los mismos profesionales.

• Ajuste flexible de la oferta MIR, vinculado a jubilaciones reales, necesidades territoriales y capacidad docente.

• Incentivos económicos, fiscales y profesionales para zonas rurales y de difícil cobertura.

• Estabilidad laboral y carrera profesional homogénea, como herramientas clave de fidelización.

• Impulso decidido de la telemedicina, la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías, para compensar la dispersión geográfica sin perder calidad asistencial.

• Políticas activas de igualdad y liderazgo femenino, adaptando el sistema a la nueva realidad profesional.

AVISO DESDE LOS COLEGIOS. Santiago Santa Cruz, junto a José María Rodríguez, en la toma de posesión de la junta directiva del COMSAL en septiembre, ya alertaba en su discurso de la necesidad de una mejor planificación en el sistema sanitario.

El Estudio de Demografía Médica 2025 lanza un mensaje claro: el futuro del sistema sanitario no se juega en el número total de médicos, sino en su distribución, edad y condiciones de ejercicio. Castilla y León concentra todos los factores de riesgo y, al mismo tiempo, todas las razones para convertirse en un laboratorio de soluciones.

Lo que está en juego no es solo la cobertura sanitaria de una comunidad, sino el principio de equidad territorial del Sistema Nacional de Salud. Resolver el reto de Castilla y León es, en realidad, resolver uno de los grandes desafíos estructurales de la sanidad española.

Valoración desde el Colegio de Médicos de Salamanca

Ante esta realidad, el presidente del Colegio de Médicos de Salamanca, el Dr. Santiago Santa Cruz, añade incluso un dato todavía más esclarecedor: “El incremento de población en España desde 2017 ha sido del 5% (actualmente 49.100.000, según el último dato el INE), y sin embargo, el número de médicos activos en este periodo se ha incrementado un 24,6% (actualmente, casi 276.000)”. Y este gran aumento de profesionales, añade, “choca con las manifestaciones de todos los consejeros de sanidad que llevan años hablando de falta de médicos”, cuando, en realidad, el “factor más distorsionador es el modelo de asistencia sanitaria en Atención Primaria, que se diseñó hace más de tres décadas y no se ha actualizado respecto al avance de la medicina ni a la distribución de la población, con una importante merma en el mundo rural, sobre todo en algunas comunidades autónomas como Castilla y León”.

“Si nuestros gobernantes no hacen un gran pacto sanitario, que reordene y actualice el sistema público de salud con una medicina actualizada, eficiente en personal y medios, y que pueda ser atractiva, seguiremos crónicamente con tensiones, problemas e ineficiencia, por más que se incremente la contratación de médicos extracomunitarios o comunitarios sin especialidad y por más que se amplíe el presupuesto”, enfatiza.

FEMINIZACIÓN Y ENVEJECIMIENTO.
De los médicos en activo (gráfico superior), destaca la progresiva feminización y el envejecimiento de la plantilla, especialmente en territorios como Castilla y León.

Y para ello hay que salvar varios obstáculos, ya que, como recuerda del Dr. Santa Cruz, ni el propio Ministerio de Sanidad conoce de forma fiable el número de médicos que están trabajando en España: “Nuestro sistema sanitario está transferido a 17 comunidades autónomas, que no están interconectadas en datos claves como es el tema de personal. Son los Colegios Oficiales de Médicos los que disponen de los mejores registros, y algunas administraciones no cuentan con ellos. Esto debe cambiar para evitar improvisaciones que solo parchean los problemas inmediatos”.

El presidente de la institución colegial también critica la creación incontrolada de facultades de Medicina, tanto públicas como privadas, cuya consecuencia será que “en pocos años saldrán muchos graduados sin tener plaza para especializarse (MIR) y sin posibilidades de trabajar de médicos”.

Igualmente preocupante le resulta la movilidad que conlleva pérdida de profesionales en determinados territorios: “Que un médico del sistema público tenga distinta retribución por hora de guardia, carrera profesional o incentivos genera tensiones. Si tenemos en cuenta que es de los peor retribuidos de la UE, con importantes variaciones según la comunidad autónoma de trabajo, es fácil de entender que, si no hay un pacto que corrija esto, muchos médicos optarán por trabajar donde mejor se les page, y habrá falta de equidad y calidad en la atención sanitaria”.

En relación a la situación concreta de Castilla y León, el Dr. Santa Cruz señala la dificultad añadida que se plantea para ofrecer una atención médica de calidad, “y, por ello, debería recibir más fondos del Gobierno de España”.

Para terminar, considera que Salamanca, dentro de la comunidad, está en buena situación, tanto por el número de médicos activos como por la calidad del hospital. Pero “tiene déficits en algunos ámbitos rurales y en la atención de emergencias, con ambulancias nivel 3 sin dotación de médico”.


Demografía médica – Los datos

Demografía médica – Entrevista

PRESENTACIÓN DEL ESTUDIO. Vicente Matas, de la Fundación Centro de Estudios del Sindicato Médico de Granada y coautor del estudio; Tomás Cobo, presidente de la OMC; José M.ª Rodríguez, secretario de la OMC y coordinador del estudio; y Virginia Izura, vicesecretaria.

 José María Rodríguez Vicente • Secretario de la OMC y coordinador del estudio

“El problema no es la cantidad de médicos, sino la falta de una estrategia eficiente para asignarlos donde se necesitan”

El estudio concluye que en España no faltan médicos en términos globales. Sin embargo, la percepción social y política sigue siendo la contraria. ¿Por qué cuesta tanto asumir que el problema no es de número, sino de planificación y organización?

No existe un déficit global de médicos respecto al número total por 100.000 habitantes, superando con creces las medias de los países de la OCDE, pero la distribución de los profesionales en las distintas comunidades autónomas provoca diferencias notables. Si a ello le añadimos una mala planificación de los recursos humanos y el aumento de la demanda por parte de la ciudadanía, nos hace sentir que faltan profesionales por no poder satisfacer de forma inmediata dicha demanda.

España está por encima de la media europea en médicos por habitante y, aun así, el sistema muestra tensiones. ¿Qué nos dice esta paradoja sobre el modelo actual de planificación sanitaria?

Efectivamente, esto es una paradoja, pues evidencia que disponer de muchos médicos no garantiza un sistema de salud equilibrado. Necesitamos una adecuada planificación territorial que garantice una buena atención a todos los ciudadanos, tanto en la Atención Primaria como en la Atención Hospitalaria.

El informe insiste en que el verdadero riesgo es el envejecimiento y la mala distribución territorial. ¿Estamos todavía a tiempo de anticiparnos o ya estamos gestionando una crisis que se veía venir?

El envejecimiento profesional, con unas jubilaciones previstas de unos 70.000 profesionales en los próximos 10 años, y sabiendo que ya existen desequilibrios territoriales evidentes, hará que si no se toman medidas urgentes, como la adaptación de la asistencia en los diversos territorios, así como la reposición en diversas especialidades que ya son deficitarias, estos problemas se agudicen en los próximos años.

¿Qué error sería más grave ahora: no formar suficientes médicos o no saber dónde y cómo incorporarlos al sistema?

Un error sería no tener una planificación de médicos necesarios en cada especialidad, y otro error sería no saber incorporar adecuadamente a dichos médicos formados. El problema no es la cantidad, sino la falta de una estrategia eficiente para asignarlos donde realmente se necesitan.

El estudio propone un ajuste dinámico de la oferta MIR ligado a jubilaciones y necesidades territoriales. ¿Qué tendría que cambiar?

Efectivamente, el MIR debe ajustarse al número de jubilaciones previstas, necesidades territoriales y especialidades deficitarias. Es imprescindible una coordinación estatal que planifique el número real de médicos necesarios para cubrir la oferta y la demanda del sistema de salud, y esas decisiones deben ser tomadas basándose en datos reales.

¿Existe el riesgo de confundir cantidad de graduados con solución al problema si no se corrigen los desequilibrios territoriales?

Sí, existe ese riesgo. Incrementar graduados no soluciona los desequilibrios si no se acompaña de planificación y capacidad real de integración en las zonas más necesitadas.

La OMC plantea un pacto de reposición en el Consejo Interterritorial. ¿Qué tendría que tener ese pacto para que sea realmente eficaz?

El pacto debe incluir criterios comunes para todas las comunidades autónomas, con una redistribución equitativa de plazas, incentivos reales para todos los profesionales y mecanismos de evaluación conjunta. Solo así puede ser vinculante y eficaz en todo el territorio.

El sistema parece asumir como “normal” la movilidad constante de médicos. ¿Dónde está la línea entre movilidad saludable y pérdida estructural de profesionales en algunos territorios?

La movilidad es positiva cuando responde a mejorar el desarrollo profesional continúo, pero puede convertirse en un problema grave cuando los territorios vulnerables pierden médicos y no hay reposición en los mismos, ampliando las desigualdades estructurales ya existentes.

Castilla y León aparece en el estudio como una de las comunidades con mayor envejecimiento médico y mayor dispersión territorial. ¿Es el ejemplo más claro de que el problema ya no es solo sanitario, sino de modelo de país?

Castilla y León ejemplifica un problema que trasciende lo sanitario: la despoblación, la dispersión y el envejecimiento conforman un reto de país que, por supuesto, impacta de lleno en el funcionamiento de nuestro sistema sanitario.

 Provincias como Salamanca forman médicos, pero pierden profesionales de forma sostenida. ¿Qué está fallando para que territorios con tradición universitaria y sanitaria no consigan retener talento médico?

Salamanca forma médicos, pero pierde profesionales porque las condiciones laborales de nuestra comunidad son menos competitivas que las ofrecidas por otras. Si a ello añadimos la falta de estabilidad en el empleo, así como la realidad descrita anteriormente sobre nuestra comunidad, en cuanto a dispersión, población envejecida… probablemente no haga atractiva la oferta.

El medio rural es el más afectado por la falta de continuidad asistencial. ¿Qué incentivos cree que funcionarían hoy para que un médico joven apueste por desarrollar su carrera en Castilla y León?

Resultan efectivos los contratos estables, incentivos económicos, apoyo a la conciliación, vivienda y transporte. También el desarrollo de programas de formación profesional específicos para el médico rural y los concursos abiertos permanentes para posibilitar los cambios y facilitar la conciliación familiar.

Más allá de los incentivos económicos, ¿qué cambios organizativos cree que serían clave para mejorar la fidelización de los médicos en territorios como Castilla y León?

Son claves las plantillas estables con un número de tarjetas sanitarias bien dimensionadas, así como el número de consultas asignadas a cada profesional para permitir cubrir las posibles ausencias por enfermedad, vacaciones, etc. La integración de la teleconsulta y la consulta con atención presencial mejoraría la continuidad y fidelización, así como la disminución de los desplazamientos, tanto a profesionales como a los pacientes.

El estudio menciona el papel de la tecnología, la telemedicina y la inteligencia artificial. ¿Pueden estas herramientas compensar la dispersión territorial sin deshumanizar la atención sanitaria?

Efectivamente, la tecnología puede mejorar accesibilidad y reducir desigualdades si se usa como complemento. La telemedicina y la implantación progresiva de la inteligencia artificial serán herramientas positivas que agilizarán la atención, pero no podrán sustituir al profesional, pues el ejercicio de la medicina debe basarse en una buena relación médico-paciente.

La feminización de la profesión es imparable. ¿Está preparado el sistema para ofrecer estabilidad, conciliación y carrera profesional en comunidades rurales y envejecidas?

El sistema aún no está plenamente adaptado a la feminización. La creciente feminización de la profesión, así como las mejoras laborales conseguidas en los periodos de maternidad/paternidad, requieren un aumento de las plantillas que permitan cubrir permisos, estabilidad laboral y medidas de conciliación para garantizar carreras profesionales sostenibles. Y ello se acentúa más en territorios como el de nuestra comunidad, con múltiples núcleos de población.

Si tuviera que señalar una sola medida urgente para Castilla y León, ¿cuál sería la más prioritaria para evitar un deterioro progresivo del sistema en los próximos diez años?

La medida más urgente, como ya ha señalado el Consejo de Colegios Oficiales de Médicos de Castilla y León en su estudio sobre la demografía médica, es un plan integral de reposición y fidelización adaptado al envejecimiento médico de la región, con incentivos estables y reorganización asistencial para asegurar continuidad en la próxima década.

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